Serendipia

La cueva que lleva al inframundo en Chapultepec 

Por Jorge Gaviño

Muchas personas siguen creyendo que en el bosque de Chapultepec suceden acontecimientos sobrenaturales, algunos tienen su origen en la Cueva de Cincalco, que era para los toltecas y mexicas la entrada al inframundo, el Mictlán. Desde entonces y hasta la actualidad hay una gran cantidad de historias relacionadas con este sitio. Muestra de ello es que varias personas narran como un hecho real lo relatado por José Emilio Pacheco en el cuento Tenga para que se entretenga. Suelen decir que hace algún tiempo sucedió la siguiente desgracia: un niño desapareció luego de haber entrado junto con un señor parecido a Maximiliano de Habsburgo a la “cueva esa que lleva al mundo de los muertos”.

A un costado de la caverna están los escombros de un viejo ahuehuete, conocido como “El Sargento”. También hay un modesto altar de la Virgen María y en la entrada de la caverna suele haber veladoras con flores y otras ofrendas. Algunas de ellas están en honor a Tláloc, dado que hay una leyenda que dice que Cincalco era la entrada al paraíso de esta deidad. De hecho, un grupo de arqueólogos encontraron una escultura de Tláloc en la zona y se piensa que alguna vez existió un altar dedicado a él. No hay que olvidar que los manantiales de Chapultepec abastecían de agua potable a México-Tenochtitlan, por lo que el lugar era considerado sagrado. 

Por otra parte, en el mito de Huémac, se narra cómo el último gobernante de los toltecas ganó una apuesta a los tlaloques. Los perdedores le entregaron al político un dote que consistía en una serie de mazorcas, pero él las despreció y esto provocó que los sacerdotes de Tláloc condenaran a su pueblo a una sequía de cuatro años. Huémac, con el pasar del tiempo y el estiaje aprendió a valorar al maíz, de hecho Cincalco en náhuatl significa “casa de mazorcas”. A los pocos días del fin del castigo, se cuenta que entró a la cueva y ahí se quitó la vida.

Estimadas lectoras y estimados lectores, les invito a que visiten la Cueva de Cincalco, que está dentro del Audiorama de Chapultepec, muy probablemente se encontrarán con don Carlos Hernández, cuidador de este jardín, a quien le mando una felicitación por sus años de servicio; la entrada es gratuita de martes a domingo, de nueve a las dieciséis horas. Si van fíjense bien a quién tienen a su lado, puede que sea un turista o quizá se trate de algún visitante del inframundo.