Se lleva a cabo en San Lázaro el foro “Enfermedad de Alzheimer y otras demencias”

Por Estefanía Vázquez

Durante el foro “Enfermedad de Alzheimer y otras demencias”, la diputada federal Frinné Azuara Yarzábal (PRI), secretaria de la Comisión de Salud, agradeció el impacto positivo que provocaron los ponentes y participantes para luchar contra los “efectos devastadores de Alzheimer,” y poder formular las políticas públicas conducentes, con un crecimiento poblacional que ha envejecido a la población, haciéndola más susceptible a este mal.

Señaló que con el foro se logró “concientizar a la ciudadanía sobre la importancia de la enfermedad y la urgente necesidad de contribuir a su atención desde su trinchera, para generar más empatía y tolerancia hacia las personas que padecen esta enfermedad, y por supuesto, contribuir con propuestas legislativas para mejorar las políticas públicas y los programas institucionales que permitan reforzar la atención con calidad y calidez a los pacientes que la necesitan, porque hay una realidad que no podemos negar y que debemos atender con la mayor prontitud.”

“A nivel mundial el envejecimiento poblacional implica una necesidad de adaptación para garantizar el bienestar y la dignidad de todas las personas. En menos de 30 años, dos de cada 10 mexicanos serán personas adultas mayores. México enfrenta importantes desafíos para atender las necesidades de salud de una población envejecida, dada la alta prevalencia de enfermedades crónicas y otros factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades discapacitantes.

“Este escenario se vuelve más complejo si las políticas públicas, los sistemas de salud de atención social no consideran el creciente impacto de padecimientos comunes en el envejecimiento como la demencia, una de las principales causas de discapacidad y dependencia en personas adultas mayores”.

Expuso que “la demencia es un síndrome causado por diversas enfermedades que ocasionan daño cerebral, como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad cerebrovascular, entre otros. Este daño provoca un deterioro de funciones vitales, por ejemplo, la memoria, el lenguaje o la capacidad para tomar decisiones y se traduce en una pérdida de habilidades para vivir una vida independiente”.

Azuara Yarzábal apuntó que “se considera un problema prioritario de salud pública a nivel mundial y contribuye significativamente a la mortalidad prematura y a los pacientes con discapacidad en nuestro país; actualmente al menos 1.3 millones de personas viven con demencia en México y esta cifra alcanzaría los 3.5 millones para 2050”. No hay duda “de que con la información y propuestas que se generen, seguiremos impulsando las iniciativas que sobre el tema sean necesarias para coadyuvar a mejorar la atención de los pacientes”.

La doctora María del Carmen García Peña, directora general del Instituto Nacional de Geriatría, indicó que desde 1986 en México dieron inicio las acciones para luchar contra el mal de Alzheimer, y ya para el 2023 se trabaja sobre el Plan de Acción Alzheimer y otras Demencias establecido en 2014.

La demencia tiene un impacto significativo en la sociedad como un tema que pensamos mejor dejar de lado, pero ha tomado importancia mundial, para su atención hay un gasto aproximado de 1.3 billones de dólares, que subirá para el 2030 a casi 3 billones de dólares, lo que atañe a México porque “no contamos con un sistema de atención para demencia coordinado, con una atención médica múltiple.”

El doctor en ciencias Juan Francisco Flores Vázquez, externó que la demencia y el Alzheimer son riesgos que podemos asumir con cambios en nuestro estilo de vida para disminuir la probabilidad de su afección; explicó el modelo de 12 factores de riesgo surgido en los últimos años y reveló que hay algunas cosas que no podemos modificar, por ejemplo, nuestra carga genética: “nosotros no sabemos qué genes tenemos, y qué tanto riesgo existe individualmente para desarrollar alguna de esas enfermedades.”

Entre los factores de riesgo están la edad avanzada, baja educación, aislamiento social, pérdida auditiva y la depresión, y lo que podemos hacer en cuanto a la baja educación, “porque todavía a los 20 años en que se están estableciendo las redes cerebrales, se puede establecer una buena educación y se da al principio de la vida, mejor, esto va a disminuir el riesgo de que décadas después, la persona pueda tener demencia.”

La doctora Mariana López Ortega, colaboradora en organismos internacionales, hizo énfasis en la atención y cuidados, que, como sociedad, no estamos cumpliendo, ni siquiera existen cuatro instituciones de atención para estos padecimientos, por estado de la República.

Tampoco existe un registro público ni estándares de calidad en la atención a las personas mayores, ni una agencia, u organismo independiente que supervise sus estándares de calidad. Con información de 2022, señaló que son muchas las personas que ayudan, como familiares, amigos y vecinos, que no son remunerados, por lo que se debe legislar al respecto.

 El doctor Eduardo Sosa Tinoco, director de educación en el Instituto Nacional de Geriatría, habló sobre el estándar de competencia en situación de demencias, un problema que está creciendo y se debe de atender. Marcó la necesidad de formular políticas, legislar y fomentar la capacidad de las personas cuidadoras, a partir de definir competencias esenciales y cómo poderlas certificar. El instituto para el que labora se registró desde hace siete años con esas características.

Por su parte, el maestro Diego Aguilar, director regional América, de Alzheimer International, aseveró que la demencia es la séptima causa de muerte en el mundo y México es visionario en la atención a personas con demencia, con un millón y medio de pacientes, “que serán más del doble en pocos años, a menos de que se aplique el Plan Nacional de Demencia que, a 12 años de su creación, carece de fondos para implementarse a nivel federal”.

La diputada Azuara Yarzábal agradeció a todos los participantes y a los trabajadores de la salud por su labor, “para que resulte en un impacto positivo hacia la sociedad en el panorama actual de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, sus causas, consecuencias y las propuestas de solución para disminuir su prevalencia y efectos destructores.”

Ejemplificó, finalmente, con una iniciativa que presentó en la que “teníamos que detectar a tiempo, a través de un cuestionario el padecimiento” y se dio cuenta que con unas cuantas preguntas más, en la atención a las personas de 60 años y más, se puede avanzar mucho en la detección temprana del mal.