MUCHAS DUDAS AÚN; REFORMA AL PODER JUDICIAL

Gonzalo Bravo

La reforma más importante sin lugar a duda en los últimos 30 años a la constitución política mexicana y a la vida pública de México, sin duda será la reforma al poder judicial propuesta por el presidente Andrés Manuel López obrador; sin embargo, existen muchas dudas en todas las direcciones sobre llevarse acabo tal y como fue propuesta.

El pasado 5 de febrero, el presidente de la República presentó un paquete de 18 reformas constitucionales, donde entre ellas la más importante a la opinión pública es la reforma al poder judicial, donde destacan cómo puntos más relevantes de la reforma el recorte de ministros de 11 a 9 y su periodo en funciones, sustituir el Consejo de la Judicatura Federal por órganos administrativos y disciplinarios independientes y que los cargos de primer nivel dentro del Poder Judicial de la Federación (jueces y magistrados) y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (ministros), sean elegidos por voto popular para así buscar legitimar y dar confianza a la justicia en México; no obstante a lo anterior, existen muchas cosas por valorar del último punto mencionado, en referencia a elegir a jueces y magistrados por voto popular.

ELECCIÓN DE JUECES Y MAGISTRADOS EN AMÉRICA LATINA

En los foros de diálogo y discusión “que poder judicial tenemos y que poder judicial queremos” ha existido una idea en común: “es necesaria la reforma al Poder Judicial”, pero existen dudas en todos los sectores sobre el método propuesto sobre la elección de cargos por voto popular dentro del referido poder judicial y esto es así, ya que remontando la historia en América Latina, específicamente en Bolivia donde son elegidos los jueces y ministros por voto popular a partir del 2011 basado en la determinación de buscar que la población tuviera más confianza en los juzgadores, prácticamente el ejercicio fue fallido en cuanto a la percepción ciudadana como se muestra en la siguiente tabla.

                             Fuente: latinobarómetro.

Por lo qué tal parece que buscar que exista una mayor legitimación y acercamiento a la justicia para los justiciables en México debería de apuntar más de forma inmediata a aspectos de buscar mecanismos para una mejor justicia como una mejor Defensoría Publica Federal que pueda atender a la gente que se encuentre hasta en el más remoto lugar del territorio nacional para así tener más acceso a la justicia, una campaña para conocer más el trabajo y trayectoria de los que imparten la justicia y aperturar los concursos de manera más amplia para acceder a ser juzgador, y partiendo de ahí, buscar un nuevo mecanismo de selección que al pueblo de México le permita participar en las designaciones de manera directa de quienes serán la nueva generación de juzgadores en el país, sin dejar de lado un filtro que permita saber que la persona que aspire al cargo se encuentre apta para llevar dicha encomienda.

Por último y como punto medular, en el caso de avanzar y de llevarse dichas elecciones, en lugares donde aún existe una alta presencia de la delincuencia organizada como Zacatecas, Guanajuato, Tamaulipas, Sinaloa, nacen dudas si una campaña de un Juez o magistrado pudiera ser financiada por cierto grupo delictivo o en lugares como la Ciudad de México por los grandes bufetes de abogados que son muchos, y estos quedar subordinados a intereses, lo cual sería catastrófico en el más alto sentido de la justicia para nuestro país.

REFORMAR AL PODER JUDICIAL FEDERAL, SIN REFORMAR EL PODER JUDICIAL DE LOS ESTADOS SERÍA UNA REFORMA DE FORMA, NO DE FONDO.

Reformar al poder judicial federal parece una necesidad, pero la reforma al poder judicial en los estados sin duda es casi una obligación para nuestro país, ya que en esa instancia se encuentra el mayor número de litigios a nivel nacional y de quedarse tal y cómo está, solo sería “una aspirina” para el gran dolor de cabeza que tiene el país en materia de justicia, ya que, como es de dominio público, el moche y la corrupción que en el ámbito del litigante ya es más conocido como “impulso procesal” se vive todos los días, en lo que se termina traduciendo “sin dinero, no hay justicia”, lo cual es mucho más preocupante hoy en día para cualquier mexicano, que rediseñar el método de designación de un juez o magistrado Federal.

En síntesis de lo anterior, aún quedan muchas dudas de los posibles procesos de designación de los cargos dentro del poder judicial federal, pero algo que queda de gran manifiesto es la necesidad del país y la vida pública de llevar acabo la reforma para buscar tener un mejor sistema judicial, donde como cita el presidente Andrés Manuel López Obrador “La paz sólo puede ser producto de la justicia” y en ese punto, es donde existe coincidencia de todos los mexicanos.