MEDIOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS (MASC), A 19 AÑOS DE SU IMPLEMENTACIÓN EN LA CDMX

Por José Castillo Nájera

Doctor en Derecho. Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM y del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey

La justicia es un concepto ampliamente discutido y del cual se derivan diversas posiciones jurídicas y filosóficas, basta leer la célebre obra del jurista austriaco Hans Kelsen intitulada ¿Qué es la justicia? para darnos cuenta de la relevancia que el concepto tiene y sus diferentes ópticas; eso sin entrar a lo que modernamente se denomina, teoría de la justicia, representada por célebres juristas y que será tema de otro artículo.

Acompañado del concepto sustantivo de la justicia, de manera práctica y cotidiana se encuentra la forma adjetiva de llegar a ella, es decir ¿cómo podemos obtenerla? El camino tradicional sin duda es el que nos lleva a la llamada justicia formal, pero otro camino poco transitado aún, por lo menos en nuestro país, es el de los mecanismos alternativos de solución de controversias.

Cabe mencionar que los mecanismos alternativos de solución de controversias son de reciente incorporación al haberse reformado el artículo 17 de nuestro ordenamiento constitucional federal el 18 de junio de 2008, sin embargo su interiorización local al sistema normativo mexicano tuvo su origen desde el año de 1997 en el estado de Quintana Roo.

En la ciudad de México, el 28 de agosto de 2003, se inauguró el Centro de Justicia Alternativa del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, es decir en este mes, cumple 19 años de ser una realidad, que además se encuentra en la actualidad sustentado jurídicamente por el artículo 35 de la Constitución Política de la Ciudad de México, específicamente en el rubro del Poder Judicial, apartado D, “Medios alternativos de solución de controversias”, numerales 1, 2 y 3.

Por otra parte, en el ámbito educativo las instituciones encargadas de la enseñanza del Derecho, como la Facultad de Derecho de la UNAM, con altura de miras, de su Director, recientemente incorporó en su nuevo plan de estudios, la materia de Medios Alternos de Solución de Controversias a nivel licenciatura y en el Posgrado la especialidad en Mediación y Medios Alternativos de Solución de Conflictos. Del mismo modo, la Universidad Autónoma del Estado de México, cuenta con una licenciatura en Medios Alternativos de Solución de Conflictos, por solo mencionar algunos ejemplos de instituciones educativas que ven una gran posibilidad de implementación de esta figura.

No obstante, lo anterior desde el inicio esta nueva vía de acceso a la justicia ha sido vista de reojo por diferentes integrantes del medio tradicional jurídico, sin darle la importancia que merece y catalogada por algunos de ellos como una idea “soñadora”, de difícil implementación, aunado a la idea sembrada desde sus orígenes a los profesionistas del derecho de demandar, de ser el caso reconvenir y sobre todo el de impugnar todo lo que se necesario por obtener el triunfo en el juicio. Lo anterior en virtud de que, desde su óptica de la cultura del litigio imperante, en la que la utilización de los tribunales es visto como medio de confronta de presentación de un sin número de actuaciones y no con la idea original de impartición de justicia, −en la que afortunadamente juzgadores notables, han tenido que redoblar esfuerzos para salir adelante y cumplir con su papel− parecería difícil de remontar y sobre todo de cambiar.

Por ello los ataques hacia las instituciones de justicia alternativa y las personas que los representan, que visualizan otra forma de llegar al mismo objetivo, pero de diferente manera, no se hacen esperar de propios y extraños, deseando en el mejor de los casos que no avancen en su difusión e intentando retrasar a toda costa que se logre ir conociendo en las personas que tienen el problema encima, que también pueden utilizar los mecanismos alternos para lograr obtener su objetivo, pero desde otra mirada, otro pensamiento, otra filosofía y por ende bajo otro procedimiento, que lleva implícita la firme idea de fomentar una cultura de la paz, llegando a acuerdos que beneficien a las partes involucradas en las que todos ganen y con ello evitar que solo haya un ganador y un perdedor, quienes siempre impugnarán la sentencia hasta intentar verse favorecidos por el fallo del juzgador.

En este contexto, en el Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México, hace un par de meses ha llegado una nueva administración, que se observa, cuenta con la experiencia y conocimiento que necesitamos para ir avanzando de manera firme hacia la cultura de la paz; sin duda los retos son múltiples, uno de ellos paradójicamente, el de convivir en medios con las personas que acumulan muchas horas de confronta profesional, acostumbrados a pelear y difamar en cualquier foro, intentado obstaculizar la implementación de los medios alternativos de solución de conflictos, de poner barreras mediáticas, para denostar los avances a todas luces logradas y sobre todo para dañar la reputación de quienes están desde la trinchera luchando por colocar el nuevo paradigma del acceso a la justicia en lugar que le corresponde y apoyando a la ciudadanía de todas las esferas sociales.

Las y los que vemos a la mediación, al arbitraje, a la conciliación, como una forma vanguardista de ir avanzando en el acceso a la justicia, abrazamos las esperanzas que nos brindan las nuevas directivas organizacionales, como muestra de ejemplo, es el que desde mayo de este año se tengan las puertas abiertas para podernos expresar y ser escuchados con las autoridades del Centro de Justicia Alternativa de la CDMX, lo anterior marca la visión de querer resolver día a día los diversos temas que cotidianamente se presentan, toda vez que llevan un seguimiento de los casos planteados.

Por último, tanto la vía formal como la alternativa para lograr el acceso a la justicia deben ser vistas como formas para lograr el mismo fin que es alcanzar la justicia y no entrar en conflicto entre ellas mismas, “… el acceso efectivo a la justicia se integra tanto por la justicia formal como por la justicia alternativa, esto da al ciudadano la opción de elegir ante quien acudir para resolver un conflicto…” [1]

Aprovecho el espacio para invitar a todos las personas lectoras de la Querella Digital para que se den la oportunidad de utilizar estos mecanismos alternativos de solución de conflictos, tanto en materia federal como en las entidades federativas, para impulsar difusión, teniendo en mente uno de sus objetivos que es el fortalecimiento de la cultura de la paz, desde la niñez, y permear en nuestro tejido social que tanta falta nos hace.

Bona res est melhor quam causa bona


Dr. José Castillo Nájera

Twitter: @josecastillo_

Cita.
[1] Alvarado Riquelme, Ana Martha. Mediación, Justicia Alternativa y Formal. Editorial Porrúa. México 2021.