LO VIRTUAL ES REAL

Por Imelda Nathaly González Guevara

Durante los últimos casi tres años la humanidad entera ha padecido la pandemia de COVID 19, enfrentándola en muy diversos aspectos, que van, por supuesto, desde la cuestión médica, pasando por asuntos laborales, educativos, culturales, y también legales.

Al ser necesario el confinamiento, la forma de interacción humana cambió súbitamente: fuimos del contacto personal y directo al remoto y digital; los trabajos y actividades que así lo permitieron, tales como la educación, el culto religioso, las ventas, el ocio y hasta las relaciones sentimentales, de amistad o socialización se vieron en la necesidad de migrar a la virtualidad.

Una vez instaladas en dicha virtualidad algunas personas comenzaron con la práctica de dinámicas distintas a las hasta entonces usuales; podríamos citar varios ejemplos, pero en esta ocasión hablaremos sobre el intercambio de imágenes (fotografías o videos) realizados entre parejas o amigos, en casos extremos, hasta con desconocidos y de quienes sólo se sabe su nombre de usuario en las diferentes plataformas digitales.

Ocurre que algunas personas piensan que al recibir una imagen pueden hacer libre uso de ella y comienzan a compartirla entre sus conocidos y en diversos espacios digitales, siendo que no cuentan con la autorización del autor o autora de dicha imagen.

En general se carece de una cultura digital que nos permita entender que los espacios virtuales también deben ser espacios seguros en los que prevalezca el respeto; sin embargo, como se ya se ha observado, la difusión de imágenes deja en situaciones de exposición y vulnerabilidad a muchas personas.

Les pasa a jóvenes y adultos, quienes, entre la ingenuidad, la inexperiencia o el desconocimiento y el exceso de confianza, comparten imágenes que posteriormente son utilizadas con pretensiones de extorsión, de bullying –en estos casos llegando a generar ciber acoso−, que en casos extremos pueden detonar en bajas escolares, ceses laborales, señalamientos “públicos” (al estilo inquisitorial) por parte de la sociedad, y en los casos más graves, provocar suicidios.

Es por ello importante generar una cultura de la prevención, informar a nuestras alumnas y alumnos y a la sociedad en general, en primer lugar, que el hecho de compartir ciertas fotos o incluso, dejarse grabar en situaciones sexuales no les hace ni mejores ni peores personas (quitarles culpa es importante), segundo: que la inmensa mayoría de seres humanos, realizan en mayor o menor medidas ese tipo de acciones, −aunque no todas dejan evidencia fotográfica−, y tercero: que en nuestro país se encuentran activados los debidos mecanismos legales para poder perseguir y sancionar a quienes difunden imágenes de contenido sexual sin el consentimiento de quien aparece en dicho material.

La violencia digital es una realidad que afecta principalmente a mujeres, a pesar de que el intercambio de materiales sea por lo regular 50/50, y no es extraño, puesto que nuestra sociedad aún conservadora y machista, castiga casi siempre con mayor fuerza a las mujeres, revictimizándolas, como usual e históricamente lo ha hecho.

Recordemos que, en México, contamos con la llamada Ley Olimpia (conjunto de reformas que sancionan la violencia digital) que además es un movimiento social que se encarga de difundir, informar, asesorar y acompañar a todas aquellas personas que enfrentan situaciones de violencia digital y que se acercan a buscar apoyo.

Olimpia Coral Melo, activista e impulsora de la citada ley, invita con frecuencia a la reflexión: Cuando intercambiamos imágenes, ¿en verdad deseamos hacerlo? ¿O es que nos sentimos coaccionadas, obligadas o forzadas? Porque de no ser nuestro deseo, aquello se convierte en acoso. No significa no.

Es importante crear acuerdos (y respetarlos) antes, durante y después de los intercambios, estar siempre conscientes que, si desde la autonomía e independencia se actúa, también con responsabilidad se debe cuidar aquello que se nos ha compartido.

Te agradezco, como siempre, el tiempo que dedicaste a leer estas líneas

¡Hasta pronto!


Mtra. Imelda Nathaly González Guevara

Profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Twitter: @Nathaly51695067
Facebook: Natha González
Instagram: Nath.Cat13