La opinión.

QUE VIVA EL NEGOCIO, Y QUE MUERA EL FÚTBOL.

Gonzalo Bravo Zavala

A lo largo de la historia el deporte que une a todo México con una misma causa, colores y pasión sin duda es el Fútbol, lo cual ha dejado un gran legado de jugadores leyenda para nuestro selección nacional como Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Javier “el chicharito” Hernández, Cuauhtémoc Blanco y Andrés Guardado; sin embargo, la participación por los torneos internacionales regularmente termina pasando más por pena que por gloria en la era moderna para el futbol mexicano.

Hoy México dentro del ámbito futbolístico, pasa una de las etapas más obscuras desde la formación de la Selección Mexicana en 1923 al quedar eliminado en el mundial de Qatar 2022 por Arabia Saudita, y el día domingo quedar eliminado de la Copa América 2024, tras vencer únicamente por la mínima diferencia a Jamaica, tener una derrota histórica contra Venezuela y no poder anotarle un gol a Ecuador para conseguir el pase a la siguiente fase del torneo, selecciones que en el plano internacional no deberían representar un alto grado de dificultad como lo fue, ante una selección según la FIFA rankeada en el puesto número 15 a nivel mundial como lo es México.

Pero esto no responde a un accidente o alguna coincidencia, si no a un gran sistema fallido de desarrollo deportivo en el fútbol nacional, donde en la liga local (Liga MX) se permite a los equipos jugar con 9 extranjeros, por cierto en su mayoría de estos con un nivel bastante bajo con su honrosas excepciones, donde clasifican 10 de 18 equipos a la ronda eliminatoria por el título, corrupción en todos los niveles desde las visorias de futbolistas hasta el más alto nivel de las dirigencias del futbol nacional y un sobre marketing donde no cabe la crítica y la reflexión para en base a ello mejorar muchos aspectos donde hoy existe carencia deportiva.

Todo lo mencionado termina siendo el clima perfecto para un gran desastre deportivo que llegó al punto en donde no se puede seguir parchando el proyecto multimillonario que rodea a la selección mexicana de fútbol que culmina con grandes fracasos y donde el responsable regularmente de toda la catástrofe siempre termina siendo el director técnico que dirige la selección mayor, pero en la crítica y narrativa se tiene que extender más a fondo a la verdadera problemática que radica en 2 grandes factores.

1.- DIRIGENTES DEL FÚTBOL MEXICANO.

Justino Compeán Palacios, Decio de María Serrano, Yon de Luisa Plazas y Juan Carlos Rodríguez Bas, son algunos de los presidentes de la Federación Mexicana de Fútbol que volvieron el deporte más seguido en México una mina de oro, dejando de lado lo deportivo y enfocándose prácticamente en hacer millones de dólares en base a la selección nacional, perdiendo el foco y objetividad en el progreso y desarrollo de futbolistas de calidad, de una liga competitiva y llevándose toda la atención a realizar torneos y partidos en Estados Unidos donde 38.5 millones de mexicanos en esa nación por sentir un arraigo a su tierra y a su país van a donde sea y pagan lo que sea para apoyar al seleccionado nacional mexicano; los que tuvieron la idea proteccionista de erradicar el descenso y ascenso en la liga MX para cuidar los intereses de los empresarios que respaldan los equipos y fomentando la mediocridad del nivel futbolístico en el país cerrando el paso a oportunidades al talento deportivo mexicano con toma de decisiones incomprensibles como la sobre representación de extranjeros en la liga, la falta de fomento y programa de visorias en el territorio nacional para reclutar talento que claro que existe, pero la corrupción permea hasta en ese nivel gracias a lo permisivo que es este deporte en México, donde “si no hay dinero, no baila el perro”.

2.- FUTBOLISTAS Y AFICIONADOS

Queda claro que ganen o pierdan un partido o un torneo, los futbolistas mexicanos seguirán siendo idolatrados por la prensa nacional como parte del sobre marketing que mantiene a flote y ocultando la mediocridad deportiva que el mismo sistema mencionado con antelación les ha permitido, ganando millones de dólares, viviendo en la soberbia y el desentendimiento con el orgullo deportivo; a diferencia de otros deportes en este país donde los deportistas tienen que pagar su propio entrenamiento, transporte, hospedaje, médicos, uniformes para representar con mucho orgullo a México internacionalmente en los juegos panamericanos, olimpiadas y diversos torneos los cuales regularmente pasan desapercibidos ellos y sus logros, los mexicanos seguimos aplaudiendo a futbolistas que no nos representan como país, dándoles un lugar que no corresponde a quienes de manera sistemática han demostrado que no existe interés alguno en llevar el nombre de nuestro país a lo más alto.

Expuesto lo anterior, no queda más para el seguidor del fútbol en México que llevar una profunda reflexión y condicionar el apoyo en base a resultados para poder exigir una mejor calidad deportiva en los próximos años y en el mundial 2026 donde México sede mundialista y queda obligada la selección mexicana a llevar acabo un buen papel en el torneo.