El proyecto por encima del poder
Ricardo Peralta Saucedo

La declaración de los derechos del hombre y del ciudadano sintetiza lo que no debe realizar ningún gobierno: “La ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las desdichas públicas y de la corrupción de los gobiernos”.

La Revolución Francesa propició lo conocido como “política felicidad”, en términos generales el motivo primordial era mantener la idea renacentista de las ciudades felices, lo cual es traer a la cotidianeidad la felicidad pública; esta idea se ha venido transformando hasta otorgar a la felicidad como parte de un derecho inalienable, donde están de la mano la vida y la libertad.

El ejercicio del poder en nuestro país hoy tiene una premisa primordial que es mantener la confianza de los gobernados, cumplir con las promesas de una campaña política, cuando esto se ve traducido en obra pública es una de las formas donde la congruencia y el poder están de la mano, el desempeño de los colaboradores como apóstoles, es decir, actuar conforme a la enseñanza del líder otorga una certeza de imagen y semejanza, donde se prioriza el movimiento por encima de cualquier pretensión personal.

La capacidad de inspirar y movilizar gente, especialmente a la juventud, no es una tarea que se pueda ejecutar de la noche a la mañana, el crecimiento es gradual.

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En ese apetito por el poder descubrimos que las nuevas formas de hacer política contienen un altísimo porcentaje de inmediatez, de buscar atajos, como el TikTok, de poner en riesgo el señorío, con lo que años de servicio público se desvanecen al ridiculizarse en su propia persona. A toda costa ser simpático, ocurrente y atractivo al mercado electoral.

El consejo de consultores políticos para arriesgarse a como dé lugar a intentar borrar, como un acto de amnesia, la vida pública de años de exposición es verdaderamente complejo, el pueblo tiene memoria, “quitarse el viejo hombre” y “ponerse el nuevo hombre” como concepto bíblico de eliminación y sustitución también requiere la absoluta erradicación de conductas, prácticas y personalidades que necesitan ser eliminadas y reemplazadas. En política querer hacerlo a través de las redes sociales es, además de ridículo, un insulto a la inteligencia del pueblo.

Un acto de madurez política es enfrentar con humildad las debilidades, defectos, fracasos o complejos que todos, como seres humanos, tenemos, eso genera mucha más empatía con la sociedad que intentar convencer que se es otra persona. Es lo mismo que utilizar una chamarra que tiene varias décadas, desgastada, anacrónica, pero que sirve para combatir el frío.

La construcción de la identidad pública se evidencia de manera natural cuando la disciplina se muestra de manera orgánica, así el presidente Andrés Manuel López Obrador, como el agua que erosiona la piedra más grande y consistente, se hizo a base de perseverancia, paciencia y sin prisa, llegó a tiempo.

El movimiento que él encabeza es de magnitud nacional, es un alma grande que se formó después de luchas y tiempos muy adversos, solamente quien tiene esa visión de priorizar su proyecto de nación por encima del ansiado poder podrá también continuar como un estadista y con un alto nivel de operación política los principios del movimiento y garantizar la continuidad de la Cuarta Transformación.

Adán Augusto López Hernández posee una fascinación por el movimiento obradorista, comprende su historia, su dinámica expansiva y el legado social, económico y político; más allá de la ambición del poder.

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Ha sabido, sin ningún afán personal, ejercer su labor como secretario de Gobernación institucionalmente, con una seriedad y respeto absoluto a la jerarquía política que le brinda el Estado mexicano. Estas razones han hecho que su actividad no le distraiga pensando en la sucesión, es el pueblo mismo el que ya le ha otorgado una categoría de alta competencia donde el ánimo colectivo se ha desplegado en todo el país.

Los obradoristas, simpatizantes y militantes de Morena, y los aliados de la Cuarta Transformación, se están manifestando en todo el territorio nacional, coincidiendo en que Adán Augusto López Hernández reúne los atributos necesarios para continuar la transformación.