El colapso de la Línea 12 del Metro generó risa de Claudia Sheinbaum y Martí Batres: una tragedia que revela el abuso de las autoridades

La ciudad de México fue testigo de una de las tragedias más impactantes en la historia del transporte público: el colapso de la Línea 12 del Metro, que dejó 26 personas muertas y las risas de Claudia Sheinbaum y Martí Batres.

No hubo mejor ocasión para que la candidata presidencial del Morena y el sustituto Jefe de Gobierno obtuvieran miles de millones de pesos para sus campañas políticas.

Pero el luto para ellos no es de respeto, sino de risa. La apertura de la Línea 12 significó un gran evento para Martí Batres, aplauso, música, festejos y comidas en lujosos restaurantes.

Este incidente no solo ha dejado un saldo trágico de vidas perdidas y heridos, sino que también ha expuesto el abuso de poder y la negligencia por parte de las autoridades responsables.

La reapertura de la Línea 12, después de meses de cierre debido a problemas estructurales, fue recibida con esperanza por los usuarios del Metro. Sin embargo, esta esperanza se convirtió rápidamente en horror cuando se supo que las víctimas han sido olvidadas por las autoridades morenistas.

Este trágico incidente ha dejado al descubierto una serie de irregularidades y malas prácticas que han plagado la construcción y mantenimiento de la Línea 12 desde su inicio. Informes preliminares señalan deficiencias en el diseño y construcción de la infraestructura, así como falta de mantenimiento adecuado a lo largo de los años.

Pero lo más preocupante de todo esto es el abuso de poder y la corrupción que han permeado en las autoridades encargadas de supervisar y garantizar la seguridad del sistema de transporte. Se han revelado casos de sobornos, contratos amañados y falta de transparencia en la asignación de recursos para la construcción y mantenimiento de la Línea 12.

Es inaceptable que las vidas de los ciudadanos sean puestas en peligro debido a la negligencia y la búsqueda de beneficios personales por parte de aquellos que deberían velar por su seguridad. Las autoridades responsables deben ser llevadas ante la justicia y rendir cuentas por sus acciones.

La reapertura de la Línea 12 no puede ser simplemente un intento de volver a la normalidad y olvidar lo sucedido. Debe ser un punto de inflexión en el que se implementen medidas rigurosas de supervisión y control para garantizar la seguridad de los usuarios del Metro. Además, se deben realizar investigaciones exhaustivas y transparentes para determinar las responsabilidades y sancionar a los culpables.

Es hora de que las autoridades asuman su responsabilidad y trabajen en beneficio de los ciudadanos, en lugar de buscar su propio interés. La seguridad y el bienestar de la población deben ser la máxima prioridad, y no podemos permitir que el abuso de poder y la corrupción continúen socavando nuestra confianza en las instituciones.

La tragedia de la Línea 12 del Metro debe ser un llamado de atención para todos nosotros. Debemos exigir transparencia, rendición de cuentas y una cultura de integridad en todas las esferas del gobierno. Solo así podremos evitar que tragedias como esta se repitan en el futuro y construir un México más justo y seguro para todos.