“DIOS PERDONA Y OLVIDA, PERO LA WEB NUNCA”: EL DERECHO A SER OLVIDADO/ DERECHO AL OLVIDO

Por Zulene Yazmin Barrientos Salinas

El avance de las tecnologías de la información cada día tiene un mayor alcance e impacto en la vida privada de las personas, ya que una vez que cualquier tipo de información respecto de un individuo llega al internet la facilidad con la que está se difunde es incontrolable, divulgando errores de la trayectoria de alguien, estilos de vida, señalamientos o condenas sociales de los cuales será presa el individuo, ya que pudiéramos decir que el internet tiene un “efecto eterno” al preservar toda la información que se sube a la web.

El daño emocional, laboral y social que puede llegar a generar la difusión y permanencia en el internet fotos o videos, escritos y errores cometidos en el pasado y que quisiéramos eliminar para siempre, ya que no solo afectan la vida de la persona ahí expuesta sino también a su esfera más cercana papá, mamá, esposa, esposo, hijos o bien en sus relaciones laborales, mermando las oportunidades de empleo, reputación en los negocios o hasta ser despedido por el empleador.

La falta de transparencia o certeza de la información que encontramos en internet sobre una persona física facilitan el crear vínculos desafortunados e injustos, cualquier persona que quisiera afectar algún ámbito o faceta de una persona en la actualidad puede utilizar la información almacenada en la web en cualquier red social o buscador sobre el error, foto, video o comentario que haya realizado en el presente o pasado de la persona expuesta, vulnerando el derecho a la privacidad y la intimidad de las personas.

Es por lo anterior, que desde hace un poco menos de una década se ha venido luchando para lograr que se reconozca y regule sobre el derecho a que los datos que circulen por la web, pero sobre todo en redes sociales, que llegan afectar las relaciones personales, autoestima de la persona expuesta de forma directa y de quienes le rodean; en la actualidad las redes sociales también son utilizadas por los empleadores para poder tener una idea del comportamiento social de un aspirante o postulante a determinado empleo, es por eso que se busca que estos datos sean eliminados completamente.

Ahora bien, debemos de primer momento conceptualizar el termino de “Derecho al olvido o a ser olvidado”, el cual debe entenderse como la facultad de pedir la eliminación de datos personales existentes en una base de datos que se consideren obsoletos, descontextualizados o lesivos de otros derechos, siempre que no sean parte de la memoria histórica ni resulte de interés público.

Por otro lado, Cécile de Terwangne menciona que es el derecho de las personas físicas a hacer que se borre la información sobre ellas después de un periodo de tiempo determinado, por lo que divide este derecho en tres facetas: El derecho al olvido del pasado judicial, El derecho al olvido establecido por la legislación de protección de datos y por último un nuevo derecho digital y aún polémico al olvido, que es el atribuirle una fecha de caducidad a los datos personales o que deberían ser aplicable en el contexto especifico de las redes sociales.

El profesor mexicano Antonio Fernández Fernández se refiere a este tema como el derecho al olvido digital, y consiste en el derecho que deben tener las personas para solicitar que se suprima información publicada, en que en su momento fue publicada en internet, pero que con el transcurso del tiempo resulta intrascendente o infringe la protección de datos personales, como son el derecho al honor, a la intimidad, o a la propia imagen.

Los diferentes conceptos son coincidentes al referir que el derecho al olvido o a ser olvidado busca proteger justamente la intimidad, los datos y el honor de las personas estableciendo parámetros en el manejo de la información que se encuentra en la web, por lo que es importante distinguir dos conceptos como lo son la privacidad en internet y la intimidad ya que pudieran llegar a interpretarse como sinónimos para el tema que nos ocupa.

La privacidad en el internet debe ser entendido como la autonomía individual, la capacidad de elegir. De tomar decisiones informadas, es decir tener personas el control sobre la información de diferentes aspectos de nuestra propia vida, en este contexto la privacidad significa autonomía o autodeterminación informativa.

La información que en algún momento publicamos en la web ya sea por medio de una red social o bien a consecuencia de una cuestión judicial, estos datos personales se dan a conocer, se difunden, se comparten, se pueden seleccionar, descargar, registrar y usar de múltiples maneras y es justamente en este punto en el que se relaciona directamente la autonomía individual con la información personal.

Entendiendo entonces que llega un momento en el que perdemos el control total de nuestra información personal, es decir, perdemos el derecho como individuos a decidir que información sobre nosotros mismos puede ser revelada, a quién queremos mostrarla y la finalidad de esta, regularmente cuando compartimos este tipo de información lo hacemos pensando en ese círculo cercano la familia, amigos, compañeros de trabajo o escuela, pero esto no quiere decir que queramos que sea accesible para personas ajenas a ese círculo.

Es justo cuando llegamos este punto de difusión y uso de la información, cuando nos damos cuenta de la necesidad que existe de regular y salvaguardar ese derecho al olvido como forma de poner un cierto freno a la información que en el futuro pudiera afectarnos en diversas facetas de nuestra vida.

Cuando hablo de facetas me refiero al esas tres que menciona Cécile de Terwangne, la primera de estas facetas se refiere al pasado judicial y penal del individuo; pudiéramos pensar que se refiere a los antecedentes penales que se generan a una persona que ha cometido un delito, pero la jurisprudencia internacional ha basado su criterio en la fe de la capacidad del ser humano de cambiar y mejorar, así como la creencia de que el ser humano no debe reducirse a su pasado y que una vez que el individuo a pagado su sentencia, la sociedad debe ofrecerla la posibilidad de iniciar una nueva vida sin el peso de los errores de su pasado.

Y es justo en el punto anterior donde el derecho al olvido entra en conflicto con el derecho a la información, pero será el tiempo el que podrá dar solución al conflicto, ahora bien debe quedar claro que el derecho al olvido debe dar prioridad al cumplimiento a lo que exige el derecho a la información, siempre y cuando los hechos a revelar sean por un interés especifico, entendiéndose que cuando ya no se trate de una cuestión de actualidad o noticiable y que no exista una razón para su divulgación deberá prevalecer el derecho al olvido sobre el derecho a la información.

En cuando a la disponibilidad eterna de la información de los archivos de periódicos en internet, estos son una fuente de información de todo tipo de lo que alguna vez fueron noticia, en las cuales se habla sobre personas y la mayoría de las veces la información va más allá de los datos judiciales, emitiendo opiniones y juicios sobre la persona que quedaran accesibles para cualquiera de forma permanente.

La segunda faceta del derecho al olvido establecido por la legislación de protección de datos, uno de los principios de sobre la protección de datos es la finalidad, lo que quiere decir que los datos personales deben ser utilizados por un objetivo determinado, legítimo y transparente. En este caso el derecho al olvido se deriva del primordialmente del principio de finalidad, por lo que el encargado de esta información debe estar obligado a eliminar los datos personales una vez que se haya cumplido con la finalidad para la que fueron solicitados.

La tercer y última faceta se refiere al nuevo derecho digital al olvido, está vinculado directamente a las particularidades del internet como son el efecto eterno de la memoria electrónica, la eficiencia de los mecanismos de búsqueda que pueden encontrar hasta el dato más insignificante que podamos imaginar y fuera de su contexto original. Esta memoria absoluta del internet puede consistir en características pasadas pero que estarán siempre presentes y muchas veces de una forma perjudicial.

Un nuevo derecho al olvido digital o la eliminación automática de los datos permitiría que las personas tomen control sobre el uso de sus datos personales, si bien es cierto las personas en la actualidad utilizamos las redes sociales para mantener contacto con los amigos, familia y conocidos que se encuentran lejos o simplemente para conocer personas en ciertas aplicaciones, es por eso que se busca proteger que en el momento que ya no se desee hacer uso de del servicio o red social, se pueda borrar toda esa información personal.

El primer precedente para el reconocimiento del derecho al olvido se dio en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en una sentencia pronunciada en 2014 en el caso “Costeja, Mario con Google Spain”, estableció el derecho al olvido en internet como una forma de protección a la vida privada y la honra de las personas.

En nuestro país fue en este mismo año que se interpuso una demanda contra Google para que dejara de buscar cierta información de una empresa, el asunto llego hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero Google se desistió por lo que ya no hubo un pronunciamiento de la Corte sobre el fondo del asunto.

Si bien es cierto en México aún no tenemos reconocido y regulado como tal el Derecho al olvido, si hay algunas legislaciones locales en materia Civil que han incorporado algo al respecto del derecho al olvido, como es el Código civil de la CDMX, en donde hace referencia al encargo que puede hacer el testador para la persona que el nombre pueda realizar los trámites para que se borre la información que sobre el exista en la red, el punto es que al no estar aun regulado, será complicado cumplir con dicho encargo.

Lo más cercano al Derecho al Olvido que actualmente tenemos en México son los derechos A.R.C.O, que están regulados dentro de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de Particulares, reconociendo que toda persona, como titular de sus datos personales o a través de su representante, tiene derecho a acceder a ellos, a rectificarlos, a solicitar su cancelación u oponerse a su tratamiento.

Los derechos ARCO, son el derecho al acceso, derecho de rectificación, derecho de cancelación y derecho de oposición, cada uno de ellos son independientes. El ejercicio de los derechos ARCO se deberá hacer a través de una solicitud ante la Secretaría de la Función Pública, que deberá cumplir con los requisitos establecidos en la Guía para ejercer los Derechos de Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición de datos personales de la cual hablaré en una segunda entrega.

Es un tema que actualmente genera consecuencias preocupantes sobre todo tratándose de jóvenes que al ser expuestos con tanta facilidad y de forma permanente, toman decisiones extremas al ser señalados, objetos de burlas y etiquetados, ya que el ser humano tiene una mayor facilidad para recordar lo malo de las personas o situaciones y si le sumamos a eso el fácil acceso de la información que nos da el internet se convierte en una mezcla en la mayoría de los casos dañina en diversos aspectos de una persona, por lo que considero es importante buscar la debida regulación del derecho al olvido en México y con ello la difusión y conocimiento de la sociedad del acceso a este derecho.

Referencia bibliográfica.
−Terwangne, Cécile Privacidad en Internet y el derecho a ser olvidado/derecho al olvido IDP. Revista de Internet, Derecho y Política, núm. 13, febrero, 2012, pp. 53-66 Universitat Oberta de Catalunya Barcelona, España.
−Fernández, Antonio. Derecho al Olvido. Revista Jurídica de la UNAM. núm. 68, marzo, 2022.


Zulene Yazmin Barrientos Salinas

Licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ)
Maestrante en Derecho Procesal Penal y Juicios orales.
Catedrático de la Licenciatura en Derecho de la Universidad Tecmilenio Campus Las Torres, Mty. N.L.