De victima a activista

Por Fernando Ramírez

Fotos Reportaje Fernando Ramírez

Carmen Sánchez de 38 años de edad lucha por obtener su propia justica.

“Yo soñaba con tener una hermosa familia, pero no fue así”.

Su vida dio un giro inesperado, pues quien dijo amarla, protegerla y cuidarla, le tenía preparada una agresión para terminar con sus sueños y su vida. Su pareja sentimental y padre de su hija llegó hasta donde se encontraba, con guantes, chamarra, con un andar aprisa y una actitud arrogante, traía un recipiente en la mano, ya iba muy preparado para cometer el ataque, “si no eres para mi, no serás para nadie” señalo el agresor.


El agresor vertió ácido sobre Carmen dañando parte de su rostro y cuerpo.


“Ese día jamás lo voy a olvidar, fue un 20 de febrero del 2014 cuando llegué al hospital con quemaduras provocadas por el ácido, y fue hasta ocho meses después que pude volver a ver la calle”,.

Ya con más de 50 cirugías decidió continuar con la parte legal que interpuso ante las autoridades desde el primer día, pero se dio cuenta que la carpeta de investigación no tenía ningún avance, ya que el médico legista, clasificó sus lesiones como simples, que no tardarían en sanar más de 30 días y que no ponían en riesgo su vida.


A varios años de la agresión, Carmen se ve una mujer segura, sonriente, sabe lo que quiere, ella pide la pena máxima para este tipo de agresores.

Hoy dirige una fundación de mujeres agredidas con la misma sustancia, (Carmen Sánchez MX), menciona que ya no quiere tener más integrantes y si poder dar asesorías a mujeres para que eviten al máximo ser agredidas.


“He retomado mis estudios y estoy estudiando derecho, quiero apoyar a esas mujeres que son agredidas por hombres de actitudes agresivas.


“Tenemos el derecho de tener una vida libre de violencia, a tener un empleo”, dijo.

Pide a las mujeres que han sufrido violencia, que alcen la voz sin pena, porque ellas no son las culpables de los celos que ellos llegan a sentir, y no tienen porque protegerlos.


“No somos una cicatriz, tenemos vida, nos damos amor y el amor lo hemos encontrado en nosotras mismas”.

Hoy el grupo de mujeres que conforman esta asociación, gustan salir a festejar, divertirse y convivir entre ellas.


“Hay mucha vida después de todo esto, tengo mucho amor de mi familia y de mis hijas y con esto me quedo”.