Con los niños no

Sepa La Bola

Claudia Bolaños

Y Sepa La Bola… pero Surgió una preocupante información que generó un intenso debate en México. En el municipio de Ayahualtempa, en Guerrero, se tomó la decisión de armar a niños y adolescentes como parte de la Policía comunitaria local, vaya que error y horror.

Esta medida generó una gran controversia y plantea interrogantes sobre la participación de menores en tareas de seguridad y el impacto que puede tener en su desarrollo.

Es comprensible que en una región afectada por la violencia y la inseguridad, las comunidades busquen formas de protegerse y garantizar la seguridad de sus habitantes. Sin embargo, armar a niños y adolescentes plantea serias preocupaciones éticas y legales.

La participación de menores en tareas de seguridad implica exponerlos a situaciones peligrosas y potencialmente traumáticas.

Los niños y adolescentes, en pleno proceso de formación y desarrollo, no deberían estar involucrados en actividades que pongan en riesgo su integridad física y emocional.

Además, esta medida puede afectar su desarrollo psicológico y social, al someterlos a un entorno violento y a responsabilidades para las cuales no están preparados.

La protección de los derechos de los niños es una responsabilidad fundamental del Estado y de la sociedad en su conjunto. La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México, establece claramente que los niños tienen derecho a la protección contra cualquier forma de violencia y a disfrutar plenamente de su infancia. Armar a niños y adolescentes va en contra de estos principios fundamentales y puede tener consecuencias graves para su bienestar.

Es importante reconocer que la seguridad es un tema complejo y que requiere soluciones integrales. La violencia y la inseguridad en Guerrero no se resolverán armando a niños y adolescentes, sino abordando las causas subyacentes y promoviendo estrategias de prevención y justicia efectivas. Es responsabilidad del Estado garantizar la seguridad de sus ciudadanos, pero también es crucial que se respeten los derechos de los niños y se les brinde un entorno seguro y propicio para su desarrollo.

Es necesario que se tomen medidas más contundentes para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro.

La decisión de armar a niños y adolescentes como policías comunitarios en Guerrero es una medida controvertida.

Y SEPA LA BOLA… Pero quien ahora la anda haciendo de abogado político es el diputado local Federico Döring.

Y es que subió a víctimas de la Ciudad al ring político, como en el caso de la señora Elvira Canchola, quien perdió a sus dos hijas, cuando cayeron a una coladera destapada en la alcaldía Iztacalco.

Más allá de que la ayuda sea para encontrar justicia a la señora, quien por cierto  se quedó sin él despacho que la representada desde el año pasado, todo indica que se anda buscando llevar agua para su pozo el diputado panista.

El Partido Acción Nacional (PAN) actúa frente a víctimas del delito sin tocarse el corazón  y con desenfrenada sed de representar a quienes enfrentan un litigio en las instituciones judiciales de la capital mexicana.

Elvira Canchola se dejó convencer por el panista Federico Doring y canceló la representación de sus abogados particulares.

Optó por la lisonja de los panistas que actúan más en la línea del capital político que en en el campo de la justicia.

La guerra desatada contra la Fiscalía General de Justicia capitalina y viceversa llevó a los albiazules a agarrar todo lo que huela a escándalo para fregar la deteriorada imagen de la institución y sus fiscales.

Pero la forma como los panistas se hacen de casos para litigar, no es interés en las víctimas y mucho menos en hacer justicia sino llamar la atención colectiva, para allegarse de los anhelados en este momento: votos electorales.

Lástima por la mamá de las dos chicas que difícilmente encontrará justicia con en el “apoyo” del  vapuleado y zarandeado Partido Acción Nacional.

Las víctimas se atienden en un plano de justicia y desinterés, pero por lo visto, Acción Nacional sólo pretende hacerse de capital político en medio de este convulso ambiente electoral.

Los panistas han ofrecido a las víctimas un supuesto amparo, que los que saben de Derecho dicen que no procederá y solo les están tomando el pelo.