Cárceles, un jugoso botín

Por: Claudia Bolaños

Las cárceles de México son un jugoso botín de millones de pesos, ante la renta de celulares, para extorsionar; por la venta de droga y comida, así como la renta de espacios hasta la silla y mesa que usa la visita.

Por eso es que los carteles de la delincuencia se disputan las prisiones locales.

El Cartel Jalisco Nueva Generación y la Unión de Tepito también han puesto los ojos en los de la capital del país, y dos custodios han sido asesinados en lo que va del mes, como parte de la disputa.

No es cosa menor, pues uno fue asesinado al interior del Cefesova, en Iztapalapa, este 8 de enero, justo en la caseta de seguridad, hasta donde sujetos en moto llegaron a dispararle, y dejaron una cartulina con mensaje para las autoridades penitenciarias.

Otro, del Reclusorio Norte, de nombre Servando Morales, fue asesinado en un paradero de la colonia Chalma, este 18 de diciembre, cuando esperaba abordar su transporte, en un paradero. Allí también dejaron una cartulina dirigida a quienes manejan droga en el Reclutosio Norte y Oriente.
Precisamente en el Oriente se sabe que es la Unión de Tepito quien domina, a través de «El Duke», su momento hizo alianza con Payán Quintero tío de Caro Quintero.

Y por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación, se señala que es el «Cuini» y quien antes estaba en el Reclusorio Norte y quien se estaría disputando el control también del Oriente y del Diamante, que es una cárcel dónde se encuentran internos o poder asociación delictuosa y adquisitivo.

Muy atento debe estar Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana y encargado de los penales de la capital del país, pues por la peligrosidad de esos internos deberían de estar en penales federales.

El deterioro de una ministra

Y sepa la bola pero como nunca antes en la historia reciente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se había generado no un escándalo y una controversia tal de carácter profesional y moral, como el caso de la Ministra Yasmín Esquivel Mossa.

Y es que la ministra lejos de evitar un mayor deterioro en la imagen y credibilidad del Alto Tribunal ha decidido permanecer en su silla.

Mientras la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Secretaría de Educación Pública debaten en dimes y diretes para definir qué institución le quitará la cédula y el título profesional, la Corte se encuentra en una encrucijada en la que se ha puesto a prueba su honradez, probidad y su imparcialidad.

Lo que es un hecho es que ninguno de los otros 10 ministros y ministras quiere comprarse un voto en contra de la Cuarta Transformación, incluida la recién nombra Presidenta de la Corte, Norma Piña.

Ella, al igual que sus pares, ha preferido guardar silencio y no referirse al tema aún cuando en diferentes espacios y círculos profesionales y de la vida académica se debate el destino de la esposa del ingniero José María Rioboo.

El primer sablazo a la cuestionada ministra es el retiro y cancelación de de un diploma y una reconocimiento otorgado por el Instituto Nacional para la Celebración del Día del Abogado.

Pero La permanencia de Esquivel Mossa en el Máximo Tribunal del país sólo traerá descrédito a su persona y de paso a las resoluciones de la sala a la que pertenece y al pleno de Ministros.

¿Por qué? Porque persistirá el fantasma de la ilegalidad, que puede generar una problema mayúsculo como pelear jurídicamente un voto de ella por no estar debidamente acreditativa como abogada titulada.

Otra determinación que también será objeto de cuestionamiento es la conclusión del Ministerio Público, que pretendió ayudar a la ministra al concluir en una investigación, que la ministra no se pirateó la tesis, sino que otro estudiante tomó conceptos del proyecto de tesis de Yasmín Esquivel Mossa.

El caso se convirtió en una vorágine de problemas que han llegado a los más altos niveles de la justicia, la política y la intelectualidad, la academia y el servicio público.

Veremos en qué concluye todo.

«Corcholatitas»

Y también ya empiezan los destapes de «las corcholatitas» para la capital del país, y una de ellas es la diputada Cinthia López, del PRI, que ya levantó la mano y dice que sus 21 años de trabajo en la capital del país la respaldan, maestría en administración y ahora está cursando una más en Anticorrupción.